lunes, 6 de junio de 2016

Capitulo 4: El lugar del cual no podre escapar.


Aquella chica muy decidida se levanto y fue directa hacia él, era una manera de explotar aquella burbuja en la que estaba metida, pero metros antes de tocarle el hombro pensó.

- ¿Y si quiere estar tranquilo sin que nadie le moleste? - Ha vuelto la inseguridad.
Otra vez la inseguridad, aquella que no le dejaba hacer muchas. Eolia ser muy decidida pero al final nunca lo era, eso le ha costado muchas decisiones muy importantes en su vida diaria.

- Sera mejor que me vaya, al fin y al cabo no creo que le vuelva a ver -  dijo ella con un leve suspiro...

Se dio la vuelta y empezó a caminar.
Aquel chico despertó de sus pensamientos y vio de reojo algo detrás de el, un poco asustado miro lentamente y vio como aquella chica se iba cabizbaja, no pudo verle la cara, pero ya empezó a tener intriga de como conoció aquel magnifico lugar.

- Vaya casualidad de que alguien más estuviera aquí, pensé que era el único. Maldita manía de tener los cascos con la música en un tono en el cual no pueda escuchar nada del "mundo" - Dijo él con un poco de rabia.

Aquella iba de camino a casa cerca de las nueve de la noche, mientras iba en el renfe, en su cabeza no deja de preguntarse muchas cosas.

- ¿Por qué no le dije nada? ¿Le hubiera gustado conocerme? ¿Por qué soy tan insegura? ¿Acaso soy tímida? ¡Joder deja de ser así! - Dijo ella en su cabeza.

Pasaron los días en los cuales cada uno tenían miles de cosas, no volvieron a pasar por aquel lugar.
Aquel dieciséis de Julio, con todo el verano, él decidió volver a ir para recordar lo que la tranquilidad.
Como de costumbre se llevo los cascos pero también un libro, lo había descubierto en la estantería de sus padres, le pareció interesante la portada y pensó

- No suelo leer, pero parece interesante. - Salio con el libro en la mano.

Llego a su lugar favorito, mientras subía las escaleras para sentarse en las gradas, estaba apunto de sacar los cascos. A pocos metros de él ve como una chica esta sentada bajo un árbol grande que proyectaba una sombra muy grande.

- Me parece un sitio perfecto para empezar a leer, con este calor uno necesita buscar una sombra. ¿ Le molestara que me siente en el mismo árbol que ella? Se lo preguntare - Dijo él mientras se acercaba visiblemente para que no se asustara.

- Perdona ¿Te molesta compartir la sombra de este árbol? - Lo soltó mientras esbozaba una sonrisa.

Ella giro la cabeza de manera automática hacia el lugar donde no le viera la cara y tímidamente dijo

- Sí... - Mientra que intentaba aparentar tranquilidad, se llevo las manos a los ojos evitando que él la viera llorar.

- Gracias - Dijo él con un poco de intriga.

No pasaron mucho minutos cuando ella empezó a sollozar de una manera notable. Aquel chico un poco preocupado la miro y decidió preguntarle que le pasa.

- Perdona ¿Se puede saber que te pasa?