viernes, 22 de julio de 2016

Capitulo 5. Lazos entrelazados.


Aquel chico después de escuchar como ella sollozaba hasta el punto que se notaba que iba a llorar.

- Perdona, ¿Te pasa algo? - dijo él un tanto preocupado

- No, es que tengo un mal día y me ha superado, nada más. - dijo ella mientras se tapaba aun mas la cara.

- A veces es bueno contarle tus cosas a desconocidos. - dijo él sentándose a su lado.

- Ya, pero seguro que piensas que estoy loca o algo por el estilo.

- No te preocupes, no creo que estés tan loca como yo. - dijo mientras solto una pequeña risa.

Ella soltó una leve risa e instantáneamente se limpio los ojos de las pequeñas lagrimas que empezaban a salir, poco después se descubrió la cara y se giro hacia él.

Ella no se imaginaba que era el chico de aquella vez, la ilusión y la sorpresa le invadió por dentro.

- ¿Sera él? - se preguntaba mentalmente. - Tiene el mismo pelo, y por lo visto trae los cascos de aquella vez.

- Bueno, ¿me lo vas a contar o te dejo tranquila?

- No es nada grave. Solo son pequeños defectos que tengo y que las aborrezco. - Dijo ella.

- Todos tenemos defectos. Yo, por ejemplo, tengo una tan simple como que mi pelo tiene que estar perfecto cuando voy a salir, si no no estoy cómodo. - Dijo él con media sonrisa intentando conseguir que ella sonriera.

Ella soltó una leve sonrisa admitiendo que le había hecho gracia.

Se dio cuenta que estaba muy a gusto con él, como si de un amigo se tratara, paso de estar un poco triste a estar más alegre, desprendía ese aura.

- Vaya, he conseguido que una micro sonrisa, me alegro. - Y le dio un pequeño empujón. - Por cierto, me llamo Axel Winter. ¿ Y tú?

- Es verdad que ni nos hemos presentado. Me llamo Jayden Stone.

- Encantado Jayden. Un nombre muy... ¿como decirlo? ¿encantador? jajaja

- Lo mismo digo Axel. Un nombre... ¿como decirlo? ¿raro? jajaja - Lo soltó mientras su mente decía.
- Joder. Ahora le caeré mal.

Axel miraba muy extrañado pero a la vez sorprendido por lo que dijo e inmediatamente solo una carcajada.

- Me gusta tu sinceridad, a parte de que me haya hecho mucha gracia.

Menos mal que le ha hecho gracia, pero para la próxima pensaré las cosas antes de decirlas.

- ¿Por qué piensas tantos las cosas? - Dijo él.

- Por mis inseguridades - Soltó ella con un poco de vergüenza.